Acordeón · 6 min de lectura
Cómo funciona de verdad un acordeón
Por dentro: lengüetas libres remachadas en placas, dos por nota, válvulas de piel, zapatillas, bloques de lengüetas y correderas. Explicación mecánica y llana.
La lengüeta es todo el instrumento
Todo lo que hace un acordeón se reduce a una tira de acero templado del tamaño de un recorte de uña, remachada por un extremo sobre una ranura rectangular en una placa de aluminio. El aire empujado a través de la ranura arrastra consigo el extremo libre de la lengüeta, la lengüeta vuelve por elasticidad y el ciclo se repite unos cientos de veces por segundo. Eso es la nota. La lengüeta se llama libre porque oscila a través de su ranura en vez de golpear contra una superficie, que es la diferencia entre un acordeón y un clarinete o un oboe.
La altura depende de la masa y la rigidez de la lengüeta, no del tamaño del instrumento ni de la longitud de ninguna columna de aire. Una lengüeta grave es larga y a menudo lleva una gota de estaño cerca de la punta para frenarla. Una lengüeta aguda es corta y delgada. Por eso un pequeño acordeón de estudio de 48 bajos y un instrumento de concierto pueden dar las mismas notas escritas, y por eso afinar un acordeón consiste en limar metal de una lengüeta y no en girar una clavija.
Las lengüetas suelen montarse por parejas en una placa, una hacia fuera y otra hacia dentro, y las placas se fijan con cera a los bloques de madera. Los buenos instrumentos usan lengüetas acabadas a mano, de acero más duro y con tolerancias de ranura más ajustadas; los baratos llevan lengüetas troqueladas a máquina que piden más aire y responden despacio en los matices suaves. La diferencia se oye en los diez primeros segundos.
Dos lengüetas por nota, una en cada sentido
Una lengüeta libre solo habla cuando el aire la atraviesa en un sentido. Por eso cada nota del lado derecho necesita dos lengüetas por juego: una que suena al comprimir el fuelle y otra que suena al abrirlo. Van espalda contra espalda en la misma placa, mirando en direcciones opuestas.
Eso desperdiciaría aire, porque la lengüeta en reposo no es más que un agujero abierto. La solución es una válvula, una tira de piel o de plástico pegada por un borde de la placa, que queda plana sobre la ranura de la lengüeta que no habla y se levanta de la que sí. Estas válvulas son lo primero que falla en un instrumento descuidado. Unas válvulas curvadas o endurecidas causan respuesta lenta, una fuga que suena a aire y esa sensación peculiar de que el acordeón se resiste.
En un instrumento bien puesto a punto, las dos lengüetas de una nota están afinadas a la misma altura con uno o dos cents de margen, así que abrir y cerrar suenan igual. En un acordeón diatónico de botones se afinan a propósito a alturas distintas, y por eso esos instrumentos dan una nota distinta en cada sentido. Los acordeones de piano y los cromáticos de botones son unisonoros: mismo botón, misma nota, en los dos sentidos.
El fuelle hace el trabajo que haría tu respiración
El fuelle no es una bolsa que aprietas para hacer ruido. Es un regulador de presión, y es la única parte del instrumento que controla la dinámica. Los dedos deciden qué notas suenan; el brazo izquierdo decide cuán fuerte, cuán repentino, cuánto se sostiene y cómo muere cada nota. Quien tiene buenos dedos y un brazo de fuelle muerto suena mecánico, y ninguna cantidad de estudiar las notas lo arregla.
Como la respuesta de la lengüeta depende de la presión, un acordeón puede hacer un crescendo sobre un acorde tenido, cosa que un piano no puede. También puede articular solo con el fuelle, con golpes secos de presión contra unos dedos quietos, que es la base del temblor de fuelle y de casi todo el vocabulario rítmico del repertorio contemporáneo. Junto a la correa izquierda hay un botón de aire que abre una válvula grande para recolocar el fuelle sin que suene nada.
Los fuelles se hacen de cartón plegado, tela y piel, con cantoneras metálicas, y solo son estancos si cada pliegue y cada esquina están sanos. Un fuelle que pierde aire hace que el instrumento se sienta pesado e impreciso mucho antes de que se oiga un silbido.
Teclas, zapatillas y bloques de lengüetas
Al pulsar una tecla de la mano derecha, una palanca levanta una zapatilla, una almohadilla de fieltro y piel, de un agujero de la tabla. El aire puede entonces pasar del fuelle por ese agujero a una cámara del bloque de lengüetas que hay detrás, donde esperan las lengüetas de esa nota. Al soltar la tecla, un muelle devuelve la zapatilla a su sitio y la nota se para. Todo el mecanismo son palancas, muelles y fieltro, sin electrónica por ninguna parte salvo que alguien le haya añadido un sistema de micrófonos.
La mano izquierda funciona con el mismo principio, pero la transmisión es mucho más elaborada. Un solo botón de bajo tiene que abrir varias zapatillas a la vez para que suene un acorde, y las varillas que lo hacen van apretadas dentro de la máquina de bajos, una jaula densa de metal articulado que es lo más intimidante que se puede ver dentro de un acordeón. También explica por qué un instrumento de 120 bajos pesa lo que pesa.
Registros, cassotto y por qué una caja suena como seis
La mayoría de los acordeones llevan varios juegos de lengüetas por nota: uno grave a dieciséis pies, uno o dos a ocho pies y uno agudo a cuatro pies. Los registros mueven correderas que tapan o destapan las cámaras de cada juego, de modo que puedes combinarlos. De ahí vienen nombres como fagot, clarinete, musette y master. Dos juegos de ocho pies afinados ligeramente distintos producen el batido tembloroso de la afinación musette, adorado en el estilo francés e italiano y bastante peor tolerado en Bach.
Los mejores instrumentos añaden un cassotto, una cámara de resonancia integrada en la caja para que uno o dos juegos hablen de lado a través de una cámara de madera antes de llegar a la rejilla. El resultado es más redondo y más oscuro, y es la razón principal de que un instrumento de concierto no suene como un modelo de estudio muy bueno. Los acordeones que vendemos y revisamos en A&G Academy, en Singapur, se comprueban exactamente en estos puntos, porque una válvula que pierde o una corredera que se agarra echan por tierra cualquier cantidad de estudio.
Preguntas frecuentes
¿Un acordeón lleva cuerdas dentro?
No. No hay cuerdas por ninguna parte en un acordeón. El sonido viene de lengüetas libres, pequeñas lengüetas de acero remachadas sobre ranuras en placas de metal, que el aire del fuelle pone a vibrar. La gente suele suponer que hay cuerdas porque el lado izquierdo suena fuerte y percusivo, pero eso también son lengüetas, solo que más sonando a la vez.
¿Por qué un acordeón suena distinto al abrir y al cerrar?
En un acordeón de piano o en un cromático de botones no debería. Cada nota tiene lengüetas separadas para cada sentido, afinadas a la misma altura. Si abrir y cerrar suenan distinto, hay una válvula curvada o la afinación se ha desviado. Los acordeones diatónicos de botones son la excepción: están hechos para dar notas distintas en cada sentido.
¿Qué hacen realmente los registros de un acordeón?
Deslizan tapas sobre las cámaras de las lengüetas y meten o sacan juegos enteros. Un registro no cambia las notas, solo qué combinación de lengüetas graves, medias y agudas habla. Seleccionar un solo juego medio da un sonido limpio de clarinete; añadir un segundo juego ligeramente desafinado da el sonido ondulante del musette.
¿Aprendiendo o comprando en Singapur?
A&G Academy enseña acordeón, bayán y contrabajo, y vende los mismos instrumentos con los que damos clase. Pregúntanos lo que quieras: preferimos quitarte de la cabeza el instrumento equivocado antes que vendértelo.