Contrabajo · 6 min de lectura

Breve historia del contrabajo

El contrabajo es el pariente raro de la familia del violín, con raíces en las violas da gamba. Dragonetti, Bottesini y Koussevitzky lo sacaron de la última fila.

2026-07-03

La familia a la que no acabó de entrar

Pon un contrabajo junto a un violonchelo y las diferencias son estructurales, no solo de escala. Los hombros caen desde el mástil en vez de formar ángulo. El fondo suele ser plano, con un quiebro a la altura de la curva superior, en lugar de estar tallado en bóveda. La afinación va por cuartas. El arco puede sujetarse por debajo. Las cuatro cosas son rasgos de viola da gamba, y ninguna lo es del violín.

Las violas da gamba florecieron por toda Europa durante los siglos XVI y XVII, junto a la naciente familia del violín. Tenían fondo plano, hombros caídos, trastes de tripa atados al mástil y una afinación en buena parte por cuartas. La mayor de todas, el violone, fue el antepasado que sobrevivió. Cuando la familia del violín desplazó a las violas da gamba en el resto de los registros, el extremo grave de la orquesta conservó el diseño antiguo, porque a ese tamaño el fondo plano y los hombros caídos eran sencillamente más prácticos de construir y de abarcar.

El resultado es un híbrido. El contrabajo moderno tiene puente, alma, barra armónica y método de construcción de la familia del violín, pero lleva la silueta de una viola da gamba. Los organólogos discuten a qué familia pertenece, lo que ya dice algo de lo ambigua que es la respuesta.

Sin instrumento estándar durante muchísimo tiempo

Durante casi toda su historia no hubo acuerdo sobre cuántas cuerdas debía tener un contrabajo ni sobre cómo había que afinarlas. Los contrabajos de tres cuerdas eran habituales en Italia y en Francia, con afinaciones variadas; convivían instrumentos de cuatro cuerdas con afinaciones distintas; los contrabajos vieneses del siglo XVIII usaban cinco cuerdas en una afinación llena de terceras que hacía fáciles ciertos acordes e imposibles las digitaciones modernas. Quien escribía para contrabajo tenía que saber qué instrumento le iba a tocar.

Esa es una de las razones de que la parte orquestal de contrabajo fuera, durante mucho tiempo, sencillamente la del violonchelo una octava más grave. Doblar la línea del violonchelo exige menos de un instrumento sobre el que no puedes dar nada por supuesto. A Beethoven se le suele atribuir el haber empezado a escribir partes de contrabajo realmente independientes, sobre todo en los recitativos del final de la novena sinfonía, de los que las filas de contrabajos llevan quejándose desde entonces.

El instrumento de cuatro cuerdas afinado por cuartas solo se impuso a lo largo del siglo XIX, y la extensión grave o la quinta cuerda llegaron todavía más tarde, como respuesta a los compositores que escribían por debajo del mi al aire.

Dragonetti y Bottesini

Domenico Dragonetti, nacido en Venecia en 1763, fue el primer contrabajista que se hizo verdaderamente famoso como solista. Pasó casi toda su carrera en Londres, donde tocó unos cincuenta años, y según todos los testimonios sacaba un sonido de una potencia extraordinaria de un instrumento de tres cuerdas con un arco pesado sujetado por debajo. Conoció a Beethoven y a Haydn, y la historia de que la escritura independiente de Beethoven para el contrabajo deba algo a haberle oído tocar es, como mínimo, verosímil.

Giovanni Bottesini, nacido en 1821, es el otro nombre que aprende todo el mundo. Llegó al contrabajo por casualidad, porque en el conservatorio había una beca libre justo para ese instrumento, y lo convirtió en una voz solista. Tocaba con el arco sujetado por encima un instrumento de tres cuerdas afinado alto y con cuerdas finas, escribió conciertos y muchísimas piezas de lucimiento que siguen usándose como repertorio solista, dirigió y compuso óperas. Dirigió el estreno de Aida de Verdi en El Cairo en 1871.

Los dos cambiaron lo que otros instrumentistas creían posible. El repertorio que dejaron sigue siendo la manera en que los contrabajistas jóvenes demuestran que saben tocar.

Koussevitzky y el siglo XX

Serge Koussevitzky, nacido en 1874 en Rusia, es la tercera figura de la lista habitual, y su carrera dio el giro más raro. Se hizo una reputación como virtuoso del contrabajo, giró por medio mundo y escribió un concierto que sigue siendo uno de los pocos conciertos de fuste del repertorio del instrumento, aunque hay una vieja discusión sobre cuánto de él escribió en realidad su colega Reinhold Glière.

Después dejó prácticamente de tocar y se hizo director, y acabó al frente de la Boston Symphony Orchestra durante un cuarto de siglo, encargando una cantidad extraordinaria de música nueva. El Concierto para orquesta de Bartók existe porque se lo encargó Koussevitzky. Y buena parte del repertorio estadounidense de esos años, también. Fundó lo que luego sería Tanglewood.

Después de él el instrumento se bifurcó. En el jazz, instrumentistas como Jimmy Blanton y más tarde Scott LaFaro y Charles Mingus convirtieron el contrabajo en una voz melódica e improvisadora en vez de en un guardián del pulso. En la música clásica, los compositores empezaron a escribir obras solistas que trataban el contrabajo como un instrumento con colores propios y no como un violonchelo apagado.

Unas cuantas cosas que conviene saber

El contrabajo suena una octava más grave de lo que se escribe, y por eso las partes parecen más agudas sobre el papel de lo que suenan. Es una convención práctica para evitar líneas adicionales interminables por debajo del pentagrama.

Es el único instrumento de la orquesta que se toca habitualmente de pie o encaramado a un taburete alto, y el único en el que dos diseños de arco distintos son plenamente estándar. Es también el único instrumento de cuerda de la orquesta cuyos instrumentistas pellizcan la cuerda como técnica principal, en el jazz, y usan el arco como técnica principal, en la orquesta, según en cuál de los dos mundos vivan.

Los nombres varían según el país y el contexto: contrabajo, bajo acústico, bajo vertical, bajo de cuerda, violón o simplemente bajo. Todos significan el mismo instrumento. Quien toca en Singapur oirá casi todos ellos usados indistintamente en una misma semana.

Preguntas frecuentes

¿El contrabajo pertenece a la familia del violín?

En parte. Su construcción, el puente, el alma y la barra armónica siguen la práctica de la familia del violín, pero los hombros caídos, el fondo plano frecuente y la afinación por cuartas vienen de las violas da gamba. Los estudiosos discrepan de verdad sobre cómo clasificarlo, y la respuesta honesta es que es un híbrido que tomó rasgos útiles de las dos familias.

¿Quién fue el primer contrabajista solista famoso?

Domenico Dragonetti, un veneciano nacido en 1763 que pasó casi toda su larga carrera en Londres. Era conocido por un sonido enorme en un contrabajo de tres cuerdas tocado con un arco pesado sujetado por debajo, y se movía en los mismos círculos que Haydn y Beethoven. Bottesini llegó una generación más tarde.

¿Por qué el contrabajo suena más grave de lo escrito?

Es una convención de transposición. Las partes de contrabajo se escriben una octava por encima de su altura real para que las notas se queden en torno a la clave de fa en vez de quedar varias líneas adicionales por debajo. La misma convención se aplica al bajo eléctrico y al contrafagot.


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