Contrabajo · 6 min de lectura
Arcos de contrabajo francés y alemán, comparados
Dos sujeciones, dos talones, dos maneras de llegar a la cuerda. Qué diferencia de verdad al arco francés del alemán y cómo acaban eligiendo los contrabajistas.
Dos arcos, dos sujeciones
El contrabajo es el único instrumento de la orquesta en el que dos diseños de arco incompatibles son ambos estándar. El arco francés, llamado a veces arco Bottesini, parece un arco de violonchelo agrandado: talón estrecho, sujeción por encima con el pulgar metido bajo la vara cerca del talón y los dedos apoyados por arriba. El arco alemán, llamado también arco Butler o Dragonetti, tiene un talón alto con la garganta abierta y se sujeta desde abajo, con la palma hacia arriba, el pulgar apoyado sobre la vara y el talón acunado entre los dedos.
No es una curiosidad regional que acabe resolviéndose. Los dos se enseñan en los grandes conservatorios, los dos aparecen en todas las orquestas profesionales y en las filas conviven habitualmente instrumentistas de uno y de otro. Al instrumento le da igual. Los arcos se diferencian en el equilibrio y en cómo llega el peso a la cuerda, lo que cambia cómo resuelves ciertos problemas, no qué problemas puedes resolver.
Las varas también son distintas. Los arcos alemanes suelen ser algo más largos y con el punto de equilibrio más bajo; los franceses son más cortos y se concentran más en la mano. Los dos se hacen en pernambuco, palo de Brasil o fibra de carbono, y a cada uno se le aplican las mismas reglas sobre la calidad.
Cómo llega el peso a la cuerda
Con la sujeción francesa, el peso baja por el brazo hasta el índice y el pulgar, más o menos como en el violonchelo o el violín. La mano puede girar y los dedos pueden flexionarse, lo que da un control fino del punto de contacto y de los cambios rápidos de dirección. Meter peso en la cuerda cerca de la punta exige un trabajo deliberado del brazo, porque allí la mano está más lejos de la cuerda y la palanca juega en tu contra.
Con la sujeción alemana, la mano va por debajo de la vara y el brazo cuelga de forma más natural. El peso entra casi por dejarse caer, lo que hace que las arcadas largas y sostenidas y las arcadas abajo pesadas resulten sin esfuerzo. El arco se conduce mejor a través de la cuerda en la punta, porque la sujeción tira en vez de empujar. Lo que cuesta más es la arcada arriba en el talón y los golpes rápidos de rebote, donde la mano dispone de menos articulación independiente.
En la práctica, eso significa que los dos arcos tienen zonas de confort algo distintas. Los pasajes rápidos destacados y el spiccato tienden a salir antes con el francés. Las líneas orquestales largas, anchas y potentes y los acentos pesados tienden a salir antes con el alemán. Un buen instrumentista es perfectamente capaz de lo otro; simplemente llega por otro camino.
De dónde viene cada uno
La sujeción por debajo es la más antigua de las dos. Desciende de la práctica de las violas da gamba, donde el arco se sostenía con la palma hacia arriba y la mano bajo la vara, y el contrabajo heredó esa costumbre junto con sus hombros caídos y su fondo plano de viola da gamba. Domenico Dragonetti, el gran virtuoso italiano que pasó casi toda su carrera en Londres hacia 1800, tocaba con sujeción por debajo un arco pesado, y su nombre quedó unido a ese estilo.
La sujeción por encima llegó después, cuando el contrabajo entró en el repertorio solista y los instrumentistas quisieron la agilidad que tenían violinistas y violonchelistas. Giovanni Bottesini, cuyo modo de tocar como solista a mediados del siglo XIX hizo más que el de nadie por establecer el contrabajo como instrumento solista, usaba sujeción por encima, y por eso en muchos sitios el arco francés lleva su nombre.
Los nombres, eso sí, no son de fiar. Muchísimos instrumentistas alemanes usan el arco francés y al revés. Toma las etiquetas como descripciones de la forma del talón, no como afirmaciones sobre geografía.
Elegir uno, y cambiar más adelante
Para la mayoría de los alumnos la decisión se reduce a qué toca su profesor, y es una base razonable. Un profesor solo puede darte el detalle de una sujeción que usa a diario, y el detalle es lo que cuenta en los primeros años. Quien viene del violonchelo o del violín suele encontrar el francés más intuitivo de entrada, porque la sujeción le resulta familiar. Quien pelea por sacar un sonido grande a veces encuentra el alemán más fácil al principio, porque el peso llega con más naturalidad.
El tamaño de la mano juega un papel pequeño. El talón alemán es voluminoso, y una mano muy pequeña puede encontrarlo incómodo de sujetar con seguridad. Más allá de eso, no hay ninguna razón física para preferir uno.
Cambiar más adelante es del todo posible y unos cuantos profesionales tocan con los dos, pero es un proyecto de verdad y no un fin de semana. El brazo del arco tiene que reaprender sus reflejos, y el avance con tu arco principal se detendrá mientras tanto. Mejor elegir a conciencia al principio y después dejar de darle vueltas.
Qué mirar en un arco
Elijas el estilo que elijas, el arco importa más de lo que suponen los principiantes, y los instrumentos de estudio casi siempre vienen con uno malo. Un buen arco hace responder a un contrabajo modesto; uno malo hace que un contrabajo fino parezca muerto. Pruébalo tocando una arcada abajo lenta en cuerda al aire y escuchando si el sonido se mantiene parejo del talón a la punta, y después tocando en la punta para ver cuánto trabajo cuesta que la cuerda siga hablando.
Comprueba la curvatura mirando a lo largo de la vara con las cerdas destensadas. Busca una curva suave y sin torcedura. Haz rebotar el arco suavemente sobre una cuerda y mira si se asienta solo en un ritmo parejo o hay que forzarlo. Los arcos de fibra de carbono son constantes, duraderos y una elección sensata como primer arco serio, sobre todo en un clima húmedo donde las varas de madera se mueven.
El encerdado es mantenimiento rutinario, más o menos una o dos veces al año para quien toca a diario. En el trópico toca antes, algo que conviene prever si tocas en Singapur.
Preguntas frecuentes
¿Qué arco es más fácil para un principiante?
Ninguno lo es objetivamente. Quien tiene experiencia previa de violonchelo o violín suele asentarse antes en la sujeción francesa porque la posición de la mano se transfiere. Los principiantes que pelean por sacar un sonido pleno encuentran a menudo que el peso del alemán llega con más naturalidad. En la práctica, lo decisivo es cuál toca tu profesor y puede, por tanto, enseñarte con detalle.
¿Puedo pasar del arco alemán al francés más adelante?
Sí, y bastantes profesionales tocan con los dos. Cuenta con meses y no con semanas, porque estás reconstruyendo los reflejos del brazo del arco y no aprendiendo una posición nueva. Casi todos los que cambian lo hacen con un profesor y asumen que su trabajo con el arco principal se estanca durante la transición.
¿A las orquestas les importa qué arco uso?
No. Las filas de contrabajos mezclan los dos con toda naturalidad y nadie en el público lo distingue. Algunas filas desarrollan costumbres en las decisiones de arco que encajan algo mejor con una sujeción, y a veces un solista de fila tiene su preferencia, pero ninguna orquesta profesional contrata o descarta a nadie por la forma del talón de su arco.
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